La denominación «Champagne», considerada como el tesoro efervescente de Francia, representa mucho más que un simple nombre prestigioso. También simboliza la garantía de una tradición y una calidad excepcional. Sin embargo, su fama mundial atrae a envidiosos, lo que hace de la denominación Champagne uno de los principales objetivos de falsificación y desvío.
Cada burbuja en una copa de Champagne testifica el saber hacer ancestral, y cualquier alteración de esta denominación podría devaluar no solo el producto, sino también el rico patrimonio cultural de una región entera. La notoriedad internacional de la denominación la hace vulnerable, lo que requiere una protección cuidadosa como la de un diamante precioso.