El rechazo por la Corte Suprema de Estados Unidos de la legitimidad de los derechos de aduana estadounidenses impuestos con poderes tarifarios de emergencia bajo la administración de Trump no basta para tranquilizar al mundo del vino italiano. La decisión, si bien acepta las razones del comercio internacional, abre escenarios complejos para las exportaciones italianas, que llevan meses pagando un alto tributo a las tensiones arancelarias y a la desaceleración del consumo en Estados Unidos.
« El mundo del vino paradójicamente no puede alegrarse del rechazo de la legitimidad de los derechos por la Corte Suprema de Estados Unidos », según palabras de Lamberto Frescobaldi, presidente de la Unión Italiana del Vino (UIV). «Una reimposición más que probable de los derechos de aduana por vías legales alternativas se perfila, a la que se añade el fuerte riesgo de incertidumbre que esta decisión podría determinar en las relaciones comerciales entre Europa y los Estados Unidos».
Frescobaldi añadió a continuación: «Teniendo en cuenta los daños causados al sector en los últimos meses, esperamos que la situación de estancamiento pueda resolverse rápidamente para no deteriorar aún más la dinámica comercial y monetaria».

Exportaciones a la baja y consumo a la baja en EE. UU.: el escenario de la UIV
Según el Observatorio UIV, el segundo semestre de 2025 ha sido particularmente crítico para el vino italiano en Estados Unidos. A la carga de los derechos se suma una contracción de los hábitos de consumo ya en curso desde hace años.
Las previsiones indican que las exportaciones hacia los Estados Unidos cerrarán el año 2025 con una caída del 9%, lo que equivale a una pérdida estimada de 177 millones de euros respecto a 2024, con una caída de 225 millones de euros en solo el segundo semestre.
El secretario general de la UIV, Paolo Castelletti, explica:
«Estos derechos se suman a un contexto de mercado estadounidense ya difícil, con un consumo de vino en caída en 2025 (-5%) por quinto año consecutivo. Esta decisión, de la que estamos de acuerdo en esencia, corre el riesgo de producir el efecto boomerang, con una situación de incertidumbre adicional y un estancamiento en los pedidos en espera de un marco regulatorio más claro por parte de la administración estadounidense».
Sin embargo, el mercado estadounidense sigue siendo determinante para el vino italiano: en 2024, Estados Unidos representaba el primer destino de los productos italianos, con 1,93 mil millones de euros en valor y una cuota del 24% de todas las exportaciones nacionales de vino. Una dependencia que hace al sector particularmente expuesto a las fluctuaciones arancelarias y a las decisiones políticas de Estados Unidos.
Derechos estadounidenses, incertidumbres y perspectivas: la fase más difícil aún no ha terminado
La decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos, aunque rechazando los poderes tarifarios invocados en su momento por la administración Trump, no cierra el expediente. La posibilidad de que los derechos sean reintroducidos a través de diferentes instrumentos jurídicos crea un clima de inestabilidad que podría paralizar los pedidos y frenar las ventas en los próximos meses.
En un mercado ya marcado por una caída del consumo, el peso de la inflación y una creciente competencia internacional, el sector vitivinícola italiano se enfrenta a la necesidad de navegar entre la prudencia y la necesidad de continuidad comercial.
Para la UIV, salir rápidamente del impasse se vuelve esencial para proteger no solo los volúmenes exportados, sino también la posición del vino italiano en el mercado más grande del mundo en valor.

