El nuevo Etna Chinato Federico Graziani es un elixir que parece nacer del aliento mismo del volcán, la criatura más Ãntima y visionaria del productor de l'Etna – anteriormente sommelier en las cocinas de Aimo y Nadia, Cracco y Marchesi – y de su amiga Irene Foti, una hotelera de Bronte con la sensibilidad dictada por el tÃtulo de farmacéutico, además del talento innato para los perfumes y los medicamentos. La idea: transformar un gran Etna Rosso 2019 en una particularidad inédita del territorio, una materia viva procedente de hierbas, frutas y recuerdos de la Montaña.
Etna Chinato Federico Graziani: una novedad absoluta
En base se encuentra el Etna Rosso 2019 de Montelaguardia, enriquecido con hierbas y frutas recogidas en la misma finca: hojas de higuera, olivo y laurel, cÃtricos, flores de higo chumbo, alcaparras de Pantelleria interaccionan con los extractos de calisaya de porcelina y de succirubra, restituyendo el alma profunda del Mediterráneo volcánico.
«C'est l'Etna Chinato, donc nous voulions que la Montagne parle», explica Federico Graziani. Las hierbas y las frutas recogidas en el domaine debÃan viajar: « En Sicilia, nadie tiene licencia para vinos aromatizados. Nosotros fuimos a ver a Andrea Maschio de la destilerÃa Bonaventura Maschio, cuya mano nos ayudó a encontrar el equilibrio entre mi experiencia en el viñedo y la bodega y la experiencia empÃrica de Irene ». El resultado es también valioso por su rareza: 2.000 botellas de 0,5 y 100 de 3 litros, estas últimas numeradas y vestidas con obras únicas, pintadas una a una por el artista Fabrizio Foti, como frascos de una antigua farmacia siciliana.

En la copa, Etna Chinato es un viaje sensorial: rubà transparente, aromas de frutos rojos y naranja, de hierbas aromáticas, de quinina y de hojas de olivo. El sorbo es cálido, envolvente, con un eco amargo que recuerda las hojas de olivo y una persistencia que no quiere desvanecerse, como si fuera una piedra de lava. « Eso dice mucho sobre Sicilia – dice Graziani – porque allà se encuentran las alcaparras, las hojas de higuera y los cÃtricos ».
Ecléctico, magnético: su uso es doble. «Aquel de la piscina – continúa sonriendo el productor del Etna – está compuesto de hielo, de soda y de cáscaras de naranja. Los profesionales pueden luego usarlo para crear un cóctel distintivo y original: quizá una variante de un Negroni o de un Americano. Pero la idea es proponerlo también puro, al final de la comida, con quesos curados o chocolate».


Una novedad absoluta, esta nueva entrada inspirada en Barolo Chinato, sobre la que Graziani bromea: «Si hubiera podido permitirme los viñedos allÃ, tal vez no estarÃa hoy en Sicilia. Pero luego el Etna me hechizó».
El primer Etna Chinato de la historia, con la aprobación del Consorcio para el uso del nombre, está destinado a la alta cocina. Un elixir volcánico que habla el incomparable idioma de Sicilia para dar a conocer al mundo el carácter inimitable de la Montaña.

