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¡Cómo los viticultores sortean los estragos de la helada!

Los viticultores utilizan diversas técnicas para combatir la helada, entre las que se encuentran las velas, los braseros, los calentadores, la aspersión, los quemadores de propano, las turbinas eólicas y los helicópteros. La helada constituye una amenaza constante para los viticultores, sobre todo durante los períodos de brotación de las vides. Para limitar los daños causados por la helada, se emplean varias técnicas para calentar el aire alrededor de las vides y proteger los brotes frágiles.

El calentamiento de las viñas

Las yemas de la vid pueden soportar temperaturas de hasta -3°C, pero más allá de ese límite, corren el riesgo de sufrir daños irreversibles. Para evitar que las temperaturas desciendan por debajo de este umbral crítico, los viticultores utilizan diversos métodos para calentar el aire ambiental.

Entre las soluciones comúnmente utilizadas, se encuentran las velas y los braseros, que generan calor y ayudan a mantener una temperatura positiva alrededor de las viñas.

Esta práctica, aunque tradicional, sigue siendo esencial para la protección de los cultivos. Como complemento, algunos viticultores utilizan sistemas de monitoreo de temperaturas para anticipar episodios de heladas y activar los dispositivos de calefacción en el momento oportuno.

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Las velas y los braseros

Las velas, a menudo fabricadas a partir de parafina natural, se disponen entre las hileras de viñas y encendidas para calentar el aire. Cada vela puede quemar durante varias horas, difundiendo un calor suave pero suficiente para proteger los brotes.

Los braseros, por su parte, funcionan con el mismo principio pero son más voluminosos y producen un calor más intenso. Estos dispositivos permiten crear una zona de calor alrededor de los sarmientos de la vid, reduciendo así el riesgo de helada. Los ventiladores calefactores también se utilizan para mover el aire caliente, aumentando así la eficacia de las velas y de los braseros.

Además, los viticultores deben a menudo levantarse en plena noche para encender y vigilar estos dispositivos, lo que añade una dimensión de trabajo intenso y compromiso personal a su lucha contra la helada.

Los calentadores

Los calentadores son otra método empleado para luchar contra la helada. Estos dispositivos pueden aumentar la temperatura ambiental hasta 3°C. Sin embargo, su instalación requiere una gran mano de obra, ya que deben colocarse estratégicamente a lo largo de los viñedos. Además, emiten dióxido de carbono, lo que plantea problemas ambientales y de sostenibilidad.

A pesar de ello, siguen siendo una solución popular debido a su eficacia inmediata. Los calentadores pueden alimentarse mediante diversos combustibles, incluyendo el gas propano y el gasóleo, cada uno con sus propias ventajas y desventajas en términos de costo y logística. Los viticultores también deben tener en cuenta las condiciones meteorológicas específicas de su región para optimizar el uso de los calentadores.

La aspersión

La aspersión es una técnica que consiste en rociar las cepas de vid con agua. Cuando el agua se congela, libera calor, protegiendo así los brotes de la helada. Aunque este método es muy eficaz, también es costoso en términos de instalación y gestión del agua. Requiere sistemas de bombeo y tuberías robustas capaces de soportar temperaturas heladas.

En consecuencia, la aspersión suele estar reservada a las parcelas más expuestas a la helada o a los viñedos que producen vinos de gran valor donde los costos pueden justificarse.

Además, la aspersión debe gestionarse con precisión para evitar el exceso de agua que podría dañar las vides. Esta técnica requiere una planificación rigurosa y una vigilancia constante para asegurarse de que el agua se aplique en el momento adecuado y en la cantidad adecuada.

Los quemadores de propano

Los quemadores de propano son una solución más asequible económicamente y menos contaminante que los calentadores tradicionales. Se colocan a razón de 150 quemadores por hectárea y permiten calentar el aire alrededor de las viñas.

Este método es apreciado por su sencillez de uso y su relativa eficacia. Los quemadores de propano pueden encenderse rápidamente y proporcionar calor directo a las cepas de la vid.

Sin embargo, su uso requiere una gestión logística para el suministro de propano y el mantenimiento de los equipos. Los viticultores deben asegurarse de que los quemadores estén repartidos uniformemente y encendidos en el momento oportuno para maximizar su eficacia. Este método presenta un buen compromiso entre costo, impacto ambiental y eficacia.

Los aerogeneradores

Los aerogeneradores, o ventiladores gigantes, se utilizan para mover el aire y evitar que la helada se instale. Dirigiendo el aire caliente hacia las cepas de vid, mantienen una temperatura favorable para la protección de los brotes.

Este método es eficaz para grandes extensiones, pero requiere inversiones importantes en términos de infraestructura y mantenimiento. Los aerogeneradores pueden programarse para activarse automáticamente en respuesta a las caídas de temperatura, ofreciendo una solución proactiva y menos dependiente de la mano de obra.

Sin embargo, su instalación puede ser compleja y costosa, y a veces perturban el paisaje natural del viñedo. A pesar de estos desafíos, muchos viticultores ven en los aerogeneradores una solución sostenible y eficaz a largo plazo para proteger sus viñas.

Los helicópteros

En situaciones extremas, los helicópteros pueden emplearse para mover y calentar el aire sobre los viñedos. Aunque este método es costoso y peligroso, es muy eficaz para proteger grandes superficies de la helada. Los helicópteros crean movimientos de aire caliente que evitan la formación de heladas en los brotes.

Esta técnica suele estar reservada a los viñedos de gran valor donde los costos pueden justificarse. Las operaciones con helicópteros requieren una coordinación precisa y generalmente se realizan durante las horas más frías de la noche.

Aunque este método es espectacular, genera preocupaciones en materia de seguridad y ruido. Sin embargo, para algunos viticultores, representa la mejor opción para salvar una cosecha amenazada por heladas tardías.

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