De Saint-Malo a Dinard : Descubra tres azoteas imprescindibles para contemplar el mar desde lo alto

De Saint-Malo a Dinard: Vistas inmejorables

En la Costa Esmeralda, la idea de un paseo costero adquiere una dimensión nueva al descubrir los rooftops que jalonan este litoral encantador. Estos espacios elevados invitan a elevar la vista hacia un horizonte infinito y a empaparte del esplendor natural que rodea. De Saint-Malo a Dinard, sumérgete en una atmósfera que combina el encanto del pasado con la innovación contemporánea.

El primer rooftop a descubrir es el del Hôtel des Ambassadeurs, situado en la Chaussée du Sillon en Saint-Malo. Desde mayo de 2024, este lugar ofrece una subida literaria y visual única. Imagínate: después de haber subido los cinco pisos a pie, tus pasos te llevarán a un paisaje de 360 grados. La vista se extiende desde Fort National hasta el islote del Grand Bé, ofreciendo un panorama de una belleza singular. Gabriel Bunel, el responsable del rooftop, te recibirá compartiendo su entusiasmo sincero por este marco excepcional.

El hotel Le Grand Bé en el Intra-Muros propone una experiencia más íntima. Bautizado L’Éphémère, este espacio abrió el 6 de junio de 2025 y exige una mirada concentrada sobre el islote del Grand Bé, el faro del Grand Jardin y el Cap Fréhel. Con solo 19 plazas, este rooftop ofrece una selección refinada de champagnes y ostras. Una experiencia gastronómica que une la sublimidad de los sentidos y la quietud del lugar.

El Arte de Elevárse en Saint-Malo

En Saint-Malo, la originalidad se halla en la alianza entre la historia corsaria y la modernidad de los rooftop-bars. El arte de elevarse aquí es tanto una cuestión de perspectiva visual como una invitación a la meditación. Subirse a estos techos es, en cierto modo, interrogar al cielo y al mar mientras brindas por el legado cultural y turístico de la región.

La importancia de estos lugares reside también en su eclecticismo. Mientras las tradiciones locales se fusionan con ambientes modernos, se erigen como símbolos marítimos permanentes. La terraza del Hôtel Le Grand Bé, por ejemplo, se distingue por sus toques personales refinados, donde cada copa de champán sin alcohol de la familia Moutard se convierte en un verdadero viaje aromático-gustativo.

Al contemplar con una sola mirada el mar y el cielo, cada visitante se convierte en el protagonista de su propia evasión elegante. Entonces, cuando se presente la ocasión, ¿por qué no explorar estos techos desde los que se puede contemplar el mar en toda su altura?

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