Franciacorta presenta el IV Informe de Actividad de I+D 2026, un documento que fotografía con precisión la evolución técnica de la denominación y propone una lectura completa de la añada 2025. Entre la vigilancia climática, las experimentaciones agronómicas, las innovaciones enológicas y proyectos dedicados a la sostenibilidad, el territorio se afirma como un laboratorio de vanguardia capaz de transformar los datos y la investigación en herramientas operativas para los productores.
Con más de 285 investigaciones fenológicas, 50 viñedos monitorizados, 39 boletines fitosanitarios y una atención creciente a la gestión de suelos, de la biodiversidad y de los recursos hídricos, el informe describe una Franciacorta que enfrenta el cambio climático con un método científico y una visión a largo plazo. A ello se añaden las actividades del laboratorio de microvinificación, los estudios sobre Erbamat, los casos del proyecto GrapePress4.0 y una fotografía actualizada del viñedo, que en 2025 alcanza 3 546,3 hectáreas.
Un recorrido que, como señala el vicepresidente Cesare Bosio, combina rigor, colaboración y sostenibilidad para fortalecer la calidad de los vinos y la competitividad de la denominación.

Una añada 2025 marcada por el agua y un equilibrio sorprendente
El informe parte de un análisis agroclimático que destaca un año 2025 dinámico. Después de una primera parte del año húmeda e inestable, el verano resultó más cálido, pero sin excesos. Sin embargo, el elemento más importante es la fuerte disponibilidad de agua: el año hidrológico 2024-2025 ha sido el más húmedo desde 1997, con un 35 % más de precipitaciones que la media. En este contexto, la maduración de las uvas ha mostrado un equilibrio ideal entre azúcares y acidez, confirmando cuán determinante es hoy en día la gestión agronómica basada en datos. Los modelos de vigilancia continua y de previsión han permitido intervenciones oportunas, ofreciendo a los viticultores una lectura precisa de los problemas estacionales críticos.
Protección de las plantas y sostenibilidad: un cambio de paradigma
El documento pone de relieve una evolución importante en la gestión de las enfermedades de las plantas. La defensa ya no es solo reactiva: se vuelve preventiva y sistémica, gracias a una vigilancia constante y a la integración de los datos recogidos a lo largo de los años. Los estudios se centran en el mildiu, los insectos de las plantas y la enfermedad de amarillamiento de la vid, con el objetivo de mejorar la eficacia de las intervenciones y reducir su impacto ambiental. Al mismo tiempo, la sostenibilidad desempeña un papel estructural. Las investigaciones sobre la calidad biológica de los suelos, la biodiversidad y el uso del biochar y de los bioestimulantes naturales abren camino a una viticultura cada vez más regeneradora. Los proyectos dedicados a viñedos sin plástico y al desarrollo de herramientas digitales de gestión agronómica y fitosanitaria también continúan, signo de una denominación que invierte constantemente en innovación.
Microvinificaciones, nuevas tecnologías y adaptación climática
A lo largo de la parte agronómica, el Informe dedica un amplio espacio a la experimentación enológica. El laboratorio de microvinificación permite probar los protocolos de vinificación y crianza a pequeña escala, mientras que en 2025 se realizaron actividades de microelaboración, vendimias experimentales y análisis sensoriales estandarizados. Entre los proyectos más relevantes destacan los estudios sobre el potencial enológico del Erbamat y los casos aplicados al Chardonnay y al Pinot Bianco dentro del marco de GrapePress4.0. El cambio climático sigue siendo un eje central. Gracias a viñedos experimentales y a sistemas avanzados de gestión del riego, los técnicos desarrollan modelos agronómicos capaces de garantizar la estabilidad y la calidad de la producción incluso en condiciones cada vez más variables, con especial atención al uso eficiente del agua.


La fotografía del viñedo: el Pinot Noir crece, el Chardonnay domina
Por último, el informe ofrece una imagen actualizada de la denominación. En 2025, la superficie de viñedo alcanzará 3 546,3 hectáreas. El Chardonnay sigue siendo la variedad principal con 2 744,6 hectáreas, mientras que el Pinot Noir continúa creciendo para alcanzar 678,6 hectáreas. Los datos más significativos se refieren a la última década: de 2014 a 2025 la participación del Pinot Noir pasó del 14,8% al 19,1% del total, con un aumento de aproximadamente 273 hectáreas. Una tendencia que confirma la evolución estilística y agronómica de la denominación.

