Cantina Marilina llega a Vinitaly con dos nuevas etiquetas que marcan una elección precisa: producir vinos naturalmente bajos en alcohol sin recurrir a la desalcoholización. Una respuesta concreta a las nuevas tendencias sanitarias y a la evolución de los consumos, pero sobre todo un proyecto agrícola que nace en la viña y protege la identidad, la biodiversidad y la sostenibilidad.
Los nuevos productos son un blanco de Catarratto Mantellato y un tinto de Nero d’Avola, ambos procedentes de un trabajo dirigido en los viñedos, las cosechas y los periodos de vendimia, para obtener vinos más ligeros pero intactos, capaces de expresar el territorio y el equilibrio sensorial.
Una elección productiva que nace en el viñedo
En los últimos años, la atención al bienestar y la desconfianza cada vez mayor hacia el alcohol han generado un nuevo segmento de mercado. Cantina Marilina, que siempre ha estado atenta a la evolución del sector, ha elegido responder con un enfoque agrícola y no tecnológico. La bodega Noto ha excluido la desalcoolización, considerada como una práctica que desnaturaliza el vino y empobrece su estructura y sus aromas.
El trabajo se ha concentrado directamente en el viñedo. La poda se ha alargado, el número de racimos ha aumentado y el rendimiento por hectárea ha aumentado, manteniéndose por debajo de 80 quintales. Las vendimias se han adelantado respecto al periodo de crianza habitual, mientras que la vinificación ha seguido métodos tradicionales con una maceración de algunas horas. El objetivo es obtener un vino naturalmente más ligero, sin compromiso en la calidad.

Catarratto Mantellato y Nero d’Avola: dos vinos ligeros pero con carácter
Las nuevas etiquetas nacen de dos variedades emblemáticas del territorio. Catarratto Mantellato es el resultado de un importante trabajo de recuperación de la biodiversidad: Cantina Marilina ha seleccionado material genético en los viñedos existentes de la empresa para crear nuevos esquejes y preservar un valioso patrimonio varietal.
Nero d’Avola, por su parte, representa la continuidad con la historia de producción de la bodega. Los dos vinos mantienen un bajo contenido de alcohol, pero conservan su reconocibilidad, su equilibrio y su vínculo con la tierra de Noto. Son vinos que hablan del territorio sin renunciar a la bebibilidad exigida por los consumidores contemporáneos.


Un proyecto coherente con la visión sostenible de la bodega
La elección de evitar la desalcoolización no es solo técnica, sino ética. Para la familia Paternò, producir vino y luego eliminar el alcohol mediante tecnologías de alta intensidad energética y gran consumo de agua es una práctica incompatible con los principios de sostenibilidad que guían el trabajo diario en el viñedo y en la bodega.
El enfoque adoptado es pragmático y agrícola: intervenir en la gestión del viñedo para obtener un vino naturalmente más ligero, respetando la identidad varietal, el equilibrio sensorial y el medio ambiente. Un recorrido más exigente, pero auténtico, que refleja la filosofía de producción de Cantina Marilina.
Las dos nuevas etiquetas de Catarratto Mantellato y Nero d’Avola se unen así al resto de la producción de la empresa, centrada en el Grecanico, el Moscato di Noto y el Nero d’Avola, y narran una visión clara: vinos reconocibles, equilibrados y profundamente ligados al territorio, capaces de comunicarse con el presente sin renunciar a su identidad.

