El periodo previo a la Navidad está hecho de encuentros espontáneos, aperitivos improvisados y cenas ligeras que anticipan la fiesta. Momentos de convivencia auténtica que Annalisa Zorzettig celebra con la uva emblemática de Friuli: la Ribolla Gialla. Para una propuesta colorida a través de dos interpretaciones capaces de describir el territorio con elegancia y frescura. Las etiquetas protagonistas son el Optimum Millesimato di Ribolla Gialla Spumante y la Ribolla Gialla Zorzettig, dos vinos diseñados para acompañar los brindis y los momentos de compartir.
La filosofía de Annalisa Zorzettig
« El vino friulano es la historia más verdadera de nuestro territorio: habla de autenticidad, de lazos y de compartir », explica Annalisa Zorzettig. «La Ribolla Gialla, en particular, es un vino que nos invita a estar juntos, a brindar por la vida con espontaneidad y alegría. Es nuestra identidad en un vaso: fresca, sincera, vibrante y directa».
Zorzettig confirma así su vocación de contar la historia del Friuli a través de vinos que combinan tradición y contemporaneidad, transformando cada copa en una invitación al compartir.

Las burbujas para Navidad: Optimum Millesimato di Ribolla Gialla Spumante 2024
Brillante y dorada en sus reflejos, esta burbuja proviene de las uvas Ribolla Gialla cultivadas en las colinas friulanas, donde el suelo marneoso y el microclima aireado confieren frescura y finura aromática.
Con burbujeo según el método Charmat largo, se distingue por una burbuja fina y persistente que acompaña un elegante bouquet de flores blancas, de cítricos y de manzana verde.
En boca, es vivo, armonioso y sabroso, con un final seco y mineral que invita a dar otro sorbo.
Perfecto para los aperitivos entre amigos, acompaña los finger foods, los canapés de pescado y los crostini gourmet, transformando cada brindis en un momento de encuentro y de espontaneidad.
El blanco para todas las ocasiones: Ribolla Gialla Zorzettig 2024
Expresión auténtica del territorio friulano, esta Ribolla Gialla proviene de viñedos ondulados orientados al sureste, donde la vid autóctona encuentra su máxima vocación. Vinificada en acero a temperatura controlada, conserva la pureza varietal típica de la Ribolla.
El color es amarillo paja brillante con reflejos verdosos; notas de flores silvestres, de cítricos, de pera y ligeros toques herbáceos emergen en nariz. El trago es tenso y mineral, sostenido por una agradable acidez que realza su frescura y su persistencia.
Ideal con entrantes de pescado, quesos frescos y platos ligeros, se convierte en el protagonista de los momentos más íntimos y de reflexión, donde la conversación se profundiza y el tiempo parece ralentizarse.

